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Cudelio Córdova, fotógrafo de Cayaltí (Perú)

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Segundo Cudelio Córdova Sánchez (Sorochuco, Cajamarca,1910 – Chimbote, Áncash, 1988) es acaso uno de aquellos fotógrafos peruanos cuya obra sigue a la espera de difusión al gran público y al mismo tiempo del estudio minucioso por parte de los especialistas en historia, sociología, comunicación y cultura de la imagen.
Nacido en 1910 en el poblado de Sorochuco (Celendín, Cajamarca), del matrimonio conformado por Trinidad Córdova Bardales (1844-1941) y Teófila Araujo Sánchez (1888-1953). A los 8 años de edad emigró hacia la hacienda de Cayaltí, uno de los centros más importantes de producción de caña de azúcar en América, que data desde el siglo XIX y que hoy, como empresa, está en crisis.
Cayaltí es ahora un distrito de la provincia de Chiclayo, pero en tiempos de don Cudelio Córdova era una hacienda que pertencía al distrito de Zaña, ciudad de origen virreinal y en cuyos alrededores aun se aprecian los restos de conventos e iglesias arrasadas por un aluvión a causa de las terribles lluvias del Fenómeno El Niño, en el siglo XVIII.
Cudelio, quien fue autodidacto, trabajó -tal como señala el artículo que presentamos- como “ayudante en los servicios del farmacéutico, bacteriólogo, odontólogo, neumotorista, auxiliar, anestesista, técnico radiólogo y atendía casos de emergencia cirugía menor”. En Cayaltí contrajo matrimonio con doña Sixtina Esperanza Tapia Gonzáles, cuyo abuelo fue un inmigrante chino de apellido Wong que falleció en uno de sus viajes a China. De este matrimonio nacieron cuatro hijos: Merari, Yevín, Libni y Nivardo Vasni Córdova Tapia (mi padre).
Paramédico. Ese era su empleo formal. Paralelamente Don Cudelio fue fotógrafo, y de los buenos. Su legado fotográfico consta de más de tres mil negativos y copias, actualmente dispersos en archivos personales, todos en manos sus descendientes. A partir de este valioso material es que en varios de los nietos de Don Cudelio existió desde antaño la inquietud de rescatar  y poner en valor sus fotografías. ´
El contador público colegiado José “Pepe” Córdova Barandiarán -nieto de don Cudelio y primo hermano mío-, hijo del Dr. Yevín Córdova Tapia y doña Luzmila Barandiarán, es uno de los familiares que más se ha preocupado por reunir y conservar fotografías y negativos de don Cudelio Córdova Sánchez, y tiene además información sobre el paradero de las demás colecciones, que servirán de material imprescindible para culminar la investigación académica emprendida conjuntamente quien suscribe este reporte (también nieto de Cudelio Córdova). Una luz de esperanza de que arribaremos a buen puerto es el apoyo valiosísimo que ha ofrecido el Dr. Andrés Garay Albújar, director del área de Imagen de la Universidad de Piura (UDEP), quien ha publicado estudios sobre los fotógrafos peruanos Martín Chambi y Max Vargas. Según el Dr. Garay, todo este legado fotográfico es muy importante para el Perú.

BUSCANDO LOS RASTROS DE “PAPÁ CUDE”
A continuación un recorte periodístico titulado “Recuerdan labor de un ex trabajador de Cayaltí”, nota perodística sobre el gran fotógrafo, artista e intelectual peruano Segundo Cudelio Córdova Sánchez. Este material pertenece al archivo personal de José Córdova Barandiarán; fue escrito por el periodista Segundo Villanueva y publicado en el diario “La Industria” de Chiclayo entre 1971 y 1972.

VER IMAGEN EN ALTA RESOLUCIÒN

Cudelio Córdova, reseña sobre su trabajo de paramèdico en Cayaltí.

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Nivardo Vasni Córdova Tapia

Nivardo Vasni Córdova Tapia, en foto carné.

Nivardo Vasni Córdova Tapia, en foto carné.

Nivardo Vasni Córdova Tapia, mi padre, casado con mi madre Grimaneza Salinas Balarezo. Junto con mi hermana melliza, Olenka, nacimos después de mi hermano Imer Duverlí, el primogénito. Siempre me puse a pensar por qué mi padre
me puso su nombre…
Ingeniero químico-industrial de profesión, es sobre todo el jefe de mi familia, la persona (junto con mi madre) que más amo. En esta fotografía tomada por Papá Cudelio -posiblemente para cumplir un pedido del colegio o algún trámite- resaltan las facciones de su rosto adolescente y su camisa a cuadros.

 

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LA HISTORIA DE LA FAMILIA TAPIA GONZALES EN CAYALTÍ

Macedonio Tapia Arévalo (hijo de Juana Tapia Arévalo y de un inmigrante chino que falleció antes de que él naciera), llegó a ser mecánico jefe de la fábrica de Cayaltí. Con su eposa Sofía Gonzales tuvieron diez hijos: Sixtina Esperanza, Alina, Segundo Macedonio, Francisco, María Númida, Claudia y Evadio (murieron de niños), Acacio Marcelo, Ernesto y Pedro Cláver. Actualmente están vivos Acacio, Francisco, Ernesto y Pedro. (Archivo Fotográfico Cudelio Córdova).

Macedonio Tapia Arévalo (hijo de Juana Tapia Arévalo y de un inmigrante chino que falleció antes de que él naciera), llegó a ser mecánico jefe de la fábrica de Cayaltí. Con su eposa Sofía Gonzales tuvieron diez hijos: Sixtina Esperanza, Alina, Segundo Macedonio, Francisco, María Númida, Claudia y Evadio (murieron de niños), Acacio Marcelo, Ernesto y Pedro Cláver. Actualmente están vivos Acacio, Ernesto y Pedro. El tío Francisco (“Pancho”) falleció el año pasado en Chiclayo. (Archivo Fotográfico Cudelio Córdova).

A PROPÓSITO DE ESTA FOTO

(Texto extraído del libro en proyecto: “Cudelio Córdova, fotógrafo de Cayaltí”, de Nivardo Córdova Salinas.)

En la década del 40, Cudelio Córdova Sánchez contrajo matrimonio con la dama cayaltileña Sixtina Esperanza Tapia Gonzales con quien tuvo cuatro hijos: Merari -fallecido en 1986-, Libni, Tito Yevín y Nivardo Vasni Córdova Tapia. Todos ellos lograron graduarse en la universidad, obtener sus respectivos títulos académicos y ejercer su profesión. Es más, fueron los primeros cayaltileños en profesionalizarse. Merari se graduó como profesor en la Universidad Enrique Guzmán y Valle “La Cantuta” (además de la docencia ejerció el oficio de periodista en el puerto de Pisco); Libni se graduó como odontólogo en San Marcos, Tito Herbert (“Yevín”) como médico pediatra y Nivardo Vasni (mi padre) como ingeniero químico, ambos en la Universidad Nacional de Trujillo.
La historia de los ancestros de Sixtina Tapia Gonzales, y la de ella misma, podría dar campo para otro libro biográfico. Ella fue la hija mayor de doña Sofía Gonzales Vásquez y de don Macedonio Tapia Arévalo, mecánico en jefe de la fábrica de Cayaltí, quienes tuvieron diez hijos: Sixtina Esperanza, Alina, Segundo Macedonio, Francisco, María Númida, Claudia y Evadio (murieron de niños), Acacio Marcelo, Ernesto y Pedro Cláver.
Macedonio Tapia Arévalo, mi bisabuelo por línea paterna, es otro de esos personajes fascinantes de la historia de Cayaltí. Él fue hijo de Juana Tapia Arévalo y un comerciante de origen chino afincado en Chiclayo y apellidado Wong (testimonio familiar), quien falleció súbitamente en uno de sus viajes a la China -posiblemente a consecuencia de una peritonitis- dejando a su mujer en estado de gestación. Ella, sin saber del aciago final de su compañero, dio a luz a un varón a quién bautizó con el nombre de Macedonio, poniéndole su apellido: Tapia. Ella no llegó a saber de la muerte del padre de su hijo y quizás vivió agobiada por la duda y la sospecha de haber sido abandonada.

Con insistencia he podido escuchar versiones de que los hermanos del comerciante Wong, cuyas tiendas estaban en la calle Lapoint (también llamada calle Teatro, porque allí queda el antiguo Teatro Dos de Mayo) en Chiclayo, atendían cordialmente al pequeño Macedonio durante las ocasiones en que fue con su madre a hacer compras a esa ciudad, acaso sabedores de que él era heredero natural de aquellos bienes. Pero ella, por una especie de orgullo femenino, siempre rechazó cualquier posibilidad de reclamar una herencia o beneficio económico para su hijo.

Macedonio, también autodidacto, empezó a trabajar en la hacienda como cortador de caña y terminó siendo el mecánico en jefe de la fábrica de azúcar de Cayaltí. “Era tan minucioso y eficiente en su trabajo, que la fábrica jamás paralizó cuando él estuvo en su puesto. Cuando murió, víctima de un cáncer, los hacendados tuvieron que contratar a cinco ingenieros mecánicos para reemplazarlo”. Con toda seguridad, Macedonio Tapia Arévalo, padre de Sixtina Tapia Gonzales y a la vez suegro de Cudelio Córdova Sánchez, fue una motivación y ejemplo digno de imitar, pues ya hemos mencionado que “Don Cude” fue también autodidacto.

TESTIMONIO DE ERNESTO TAPIA GONZALES

Hay una serie de fotografías de don Macedonio y doña Sofía, con todos sus hijos, tomadas por Cudelio Córdova y que dan cuenta de la unidad familiar. Aun en medio de la modestia económica, ellos supieron vivir con alegría y dignidad. Hay fotos de los Tapia Gonzales en pleno durante sus paseos campestres, reuniones y otras instantáneas familiares en blanco y negro.
Para mayor precisión, transcribimos un fragmento del artículo titulado “Escarbando el pasado, de mi querido tío el profesor Ernesto Tapia Gonzales, hijo de Macedonio [Wong] Tapia Arévalo y Sofía Gonzales.

“Yo sé muy bien que todas las familias tienen sus propias historias con sus respectivos personajes, los mismos que le dan su singular peculiaridad en cada caso; tratándose de la mía, permítanme decirles que la mía es muy pero muy especial, distinción que le supieron dar mis progenitores. Con relación a lo dicho es muy importante saber quiénes fueron mis progenitores. Ellos fueron el maestro Macedonio Tapia Arévalo y doña Sofía Gonzáles Vásquez, y, a manera de información para los familiares de la segunda (nietos), tercera (bisnietos) y cuarta (tataranietos).

Empezaré diciendo que Macedonio fue hijo de un chino comerciante apellidado Wong que viajaba frecuentemente a la China y en uno de esos viajes no regresó, dejando a la abuela Juana Tapia Arévalo embarazada. La abuela Juana alumbró en el pueblo de Reque, cerca de Chiclayo, actualmente distrito. La abuela, por decisión propia, le puso a su hijo sus dos apellidos: Tapia Arévalo. Cinco años después, fallece, quedando Macedonio huérfano de padre y madre.

Macedonio, desde la edad de cinco años, empieza a degustar los sinsabores de la vida, es recogido y llevado a la hacienda Cayaltí, por unos parientes lejanos de su mamá. Estos parientes le consiguen un trabajo para que pueda sustentarse y así va creciendo en tareas serviles, hasta que lo encontramos trabajando en forma asalariada en el deshierbo de la caña, y es aquí donde aprovechando los pequeños descansos, que permitían estas faenas, pagaba a sus compañeros de trabajo, mayores que él, para que le enseñasen a leer y a escribir. Cuando lo consigue, Macedonio se dio cuenta que había adquirido la llave que le abriría la puerta de su futuro, y se encaminó a buscar trabajo como obrero en los talleres. Los talleres eran lugares donde se encargaban de arreglar todas las fallas mecánicas que se presentaban en la fábrica, y como esas fallas eran frecuentes y originadas por diferentes motivos, Macedonio, para quedar bien con su trabajo, se matricula por correspondencia en cursos de mecánica, los mismos que le van facilitando su trabajo y ganando poco a poco el respeto de sus compañeros y del mismo hacendado (patrón), quien lo nombra maestro jefe de los talleres y de la fábrica.

Es así como yo lo recuerdo a mi padre Macedonio, y lo hago con mucho cariño y orgullo. Con cariño porque nos dio todo su afecto y su vida como ejemplo, y con orgullo porque cuando falleció, contrataron a cinco ingenieros para reemplazarlo”…

Macedonio Tapia llegó a ser suegro de Cudelio Córdova, y cuando aquel contrajo un cáncer a la garganta éste fue su “enfermero de cabecera”. De temple recio, Macedonio atribuía su dolor de garganta a un imaginario “atragantamiento con una espina de pescado” (anécdota narrada por Acacio Tapia), pero la verdad era que el cáncer avanzaba silenciosamente en su organismo, hasta fallecer el 10 de junio de 1952. Meses antes, el 13 de febrero de ese mismo año, había muerto su hija Alina. Su viuda, doña Sofía Gonzales, dio muestras de buena salud y lucidez hasta fallecer el 6 de abril de 1987 en la ciudad de Chiclayo. Su yerno, Cudelio Córdova, muere el 8 de febrero en Chiclayo y su hija Sixtina se extinguió el 25 de septiembre de 1993.

Cudelio y Sixtina están sepultados en la ciudad de Chimbote, donde vivieron sus últimos años de senectud en la casa de su hijo, el reconocido médico pediatra Tito Herbert “Yevín” Córdova Tapia.

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Fotografía lúdica…

Una foto lúdica, en clave de humor y utilizando un truco de escenificación. Uno de los “pugilistas” es el tío Merari Córdova Tapia, a la izquierda, quien fuera profesor y perdiodista. Archivo Fotográfico Cudelio Córdova / Con la colaboración de José Córdova Barandiarán

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ARCHIVO FOTOGRÁFICO

Niños en la Hacienda de Cayaltí. Nótese la singularidad del retrato grupal, en “plano americano”, donde se reunió a niñas procedentes de diversas familias, tanto hijas de los obreros como de los hacendados. Nótese que hay niñas de ascendencia andina, afroperuanas, costeña y china.

Miembros de la familia Aspíllaga, en los campos de cultivo de caña de azúcar de la antigua Hacienda Cayaltí. (Foto Cudelio Córdova Sánchez, archivo personal de José Córdova Barandiarán. Derechos Reservados)

Fotografía de uno de los propietarios de la Hacienda Cayaltí, el Sr. Aspíllaga (Foto Cudelio Córdova, procedente del Archivo personal de José Córdova Barandiarán. Derechos Reservados)

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Años escolares en Cayaltí

Grupo de estudiantes cayaltileños, vestidos a la usanza de la década del cuarenta. / Archivo Fotográfico Cudelio Córdova

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Cudelio Córdova: autorretrato en formato pasaporte

Archivo Fotográfico Cudelio Córdova

CARTA REMITIDA POR JOSÉ CÓRDOVA BARANDIARÁN
“Primo, La foto tamaño pasaporte de Cudelio la arreglé con el Photoshop hace dos semanas. Estaba rota por un lado de la frente y sucia en varias partes. Estoy intentando averiguar el año en que fue tomada. Mi primera referencia para fecharla es otra foto en que aparecen toda familia Córdova Tapia cuando están los cuatro hermanos niños. Según mi papá Yevín, en esta foto de referencia él tenía unos 7 años y mi tío Vasni unos 4 años. Es decir que esa foto es del año 1948. Ahora, ¿porqué la tomo como referencia? Porque si te das cuenta la foto pasaporte y dicha foto de referencia papá Cude tiene casi el mismo semblante y juventud, además que parece el mismo saco. Cuando menos la foto pasaporte no es más reciente que el año 1948. Aunque me parece que es de unos años más atrás porque está un poco más delgado. No sabría decir si es cuando estaba soltero o casado. En fin, no sé qué otras pistas hay. Por esta foto no le he preguntado a mi papá. Si puedes, pregúntale a mi tío Vasni si puede determinar un año aproximado o en qué época pudo haberse tomado esta foto.
Un abrazo,
Pepe

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Escolares en Cayaltí

Estos hermanos parecen dos científicos en busca de un nuevo teorema. Y años despúes, quién diría, conocieron la ciencia.  El médico pediatra Tito Yevín Córdova Tapia y el ingeniero quimico Nivardo Vasni Córdova Tapia (mi querido papá Vasni) en una foto para la historia, cuando era colegiales en Cayaltí.

Estos hermanos parecen dos científicos en busca de un nuevo teorema. Y años después, quién diría, conocieron la ciencia. El médico pediatra Tito Yevín Córdova Tapia y el ingeniero químico Nivardo Vasni Córdova Tapia (mi querido Papá Vasni) en una fotografía memorable, cuando era colegiales en Cayaltí.

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Teófila Araujo y Trinidad Córdova, in memoriam

Lápida de la tumba de Teófila Araujo Sánchez y Trinidad Córdova Bardales en el cementerio de Cayaltí. “Recuerdo de sus hijos Cástula, Cudelio, Dimas y Arístides”. Foto: Cudelio Córdova Sánchez.

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Trinidad Córdova Bardales, padre de Cudelio Córdova

Trinidad Córdova Bardales

Trinidad Córdova Bardales (Moyobamba, 1844 – Cayaltí, 1941), aparece a la extrema izquierda, con un grupo de familiares. Foto: Cudelio Córdova Sánchez

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Teófila Araujo, madre de Cudelio Córdova

Teófila Araujo e hijos

Doña Teófila Araujo Sánchez (Celendín 1888- Cayaltí, 1953), madre de Cudelio Córdova (a la derecha). Foto: Cudelio Córdova Sánchez.

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Doña Sofía Gonzáles Vásquez y doña Sixtina Tapia Gonzales (madre e hija)

Doña Sofía Gonzales y su hija Sixtina Tapia Gonzales (mi bisabuela y abuela respectivamente) en  retrato al aire libre. Posiblemente tomada en la cancha de fútbol de Cayaltí o en “La otra banda”. / Archivo Fotográfico Cudelio Córdova.

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La famila Córdova Tapia

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Un delicado equilibrio de luz y sombra, delicada iluminación, excelente composición de retrato  familiar de los Córdova Tapia en la antigua hacienda, hoy distrito, de Cayaltí (Chiclayo).

De izquierda a derecha: Libni (odontólogo), Yevín (médico pediatra), Sixtina (mamá), Cudelio (papá), Vasni (ingeniero químico) y Merari (profesor y periodista).

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Los hermanos Tapia Gonzales en Cayaltí

Familia Tapia Gonzales en Cayaltí

Hermanos Tapia Gonzales: Pedro (“Perico”), Ernesto (“Neto”), Acacio, Francisco (“Pancho”) y Segundo (“Gune”). Hacienda Cayaltí, sin fecha. Foto: Cudelio Córdova Sánchez

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Cayaltí, 1974: Hervin Allain Córdova Salinas

De izquierda a derecha: Nivardo Córdova Salinas, Sixtina Córdova Cabrera,  Sixtina Tapia Gonzales (+), Imer Córdova Salinas, Tito Córdova Barandiarán, Olenka Córdova Salinas y personaje no identificado. En la fila de adelante están: Walter Córdova Cabrera, Herbin Allain Córdova Salinas, Pepe Córdova Barandiarán y Michel Córdova Cabrera (sentado).

Mi hermano menor, Herbin Allaín, quien nació el 12 de junio de 1974 en la ciudad de Pisco, falleció el 03 de marzo de 1975 en la misma ciudad.

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